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El pescador John Higham encadenó su barco para protestar por una prohibición de la pesca de tiburones que le costó su sustento, lo que provocó una reacción violenta y un debate político.
Un pescador de Australia Occidental, John Higham de Geraldton, encadenó su barco a una oficina del gobierno en protesta por la prohibición de la pesca demersal del 1 de enero con el objetivo de proteger las poblaciones de peces en declive.
Higham, que trabaja con redes para tiburones, dijo que la prohibición terminó con su sustento a pesar de que no estaba directamente dirigida a la pesca de tiburones, lo que lo dejó incapaz de pagar su hipoteca.
Criticó la comunicación sin respuesta del gobierno y dijo que la compensación ofrecida de $6,000 subvaloraba su negocio, que podría ganar hasta $2,500 en un buen día.
Las autoridades retiraron el bote usando un molinillo de ángulo.
La prohibición ha provocado una reacción generalizada, incluido un incidente anterior en el que se dejaron cabezas de tiburón en la casa de la ministra de Pesca, Jackie Jarvis.
El primer ministro Roger Cook defendió la prohibición como necesaria para la sostenibilidad, citando consultas, mientras que la oposición indicó su apoyo a una moción para revocarla.
Fisherman John Higham chained his boat to protest a shark-fishing ban that cost his livelihood, sparking backlash and political debate.