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Las autoridades rusas arrestaron a Boris Wolfman, un ciudadano dual israelí-ucraniano, en el aeropuerto de Vnukovo de Moscú bajo la sospecha de liderar una red de tráfico de órganos entre 2006 y 2008 que atrajo a rusos a Kosovo, donde fueron explotados y abandonados después de las cirugías.
Las autoridades rusas han arrestado a Boris Wolfman, un ciudadano dual israelí y ucraniano, en el aeropuerto de Vnukovo de Moscú después de su deportación de Türkiye.
Está acusado de liderar una red de tráfico de órganos de 2006 a 2008 que atrajo a ciudadanos rusos a Kosovo, prometiéndoles entre 15.000 y 17.000 euros por riñones, pero los abandonó después de una cirugía en la clínica Medicus en Pristina con graves consecuencias para la salud.
Los fiscales alegan que los órganos fueron vendidos a receptores ricos en Israel y Alemania, con algunos pacientes reembolsados por las aseguradoras.
Wolfman, buscado por Rusia, Kosovo, Israel y Ucrania, enfrenta cargos de tráfico humano, daño intencional grave y tráfico de órganos, con una posible sentencia de 15 años.
Su abogado niega los reclamos, diciendo que solo manejó el papeleo del seguro.
El caso está vinculado a una red transnacional más amplia, con informes de que decenas de refugiados sirios pueden haber sido víctimas.
Russian authorities arrested Boris Wolfman, a dual Israeli-Ukrainian citizen, at Moscow's Vnukovo Airport on suspicion of leading a 2006–2008 organ trafficking ring that lured Russians to Kosovo, where they were exploited and abandoned after surgeries.