La policía de Nueva York limita las persecuciones de alta velocidad a delitos graves, con el objetivo de reducir colisiones y lesiones.
El NYPD ha actualizado su política de persecución a alta velocidad, limitándolos a crímenes graves y violentos solamente, a partir del 1 de febrero. Este cambio se produce después de una revisión de 2.278 persecuciones en 2024, donde el 25% resultó en colisiones, daños a la propiedad, lesiones o muertes. Los oficiales ahora evitarán perseguir infracciones de tráfico y delitos no violentos y podrán poner fin a las persecuciones si lo consideran inseguro, sin temor a disciplina. Con ello se pretende mejorar la seguridad pública y de los funcionarios.
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